ALLANAN ASERRADEROS EN BOLIVIA TRAS EL HISTÓRICO DECOMISO DE 108 TONELADAS DE DROGA IMPREGNADA EN MADERA EN PUERTOS CHILENOS

El Ministerio Público y la Felcn del país altiplánico intervinieron empresas madereras en el departamento amazónico de Pando. Los cargamentos contaminados, que combinaban clorhidrato de cocaína y ketamina bajo un sofisticado método químico, fueron detectados en Arica, Valparaíso y San Antonio.
En una respuesta inmediata al que ya se califica como uno de los mayores golpes al narcotráfico transnacional en el Cono Sur, el Ministerio Público y la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) de Bolivia desplegaron una serie de allanamientos simultáneos en aserraderos y empresas madereras del norte de ese país. La ofensiva judicial se activó tras el impactante hallazgo en terminales marítimas chilenas de 108 toneladas de droga ocultas en estructuras de madera procedentes del territorio boliviano.
Según los reportes de la prensa local boliviana, las primeras intervenciones apuntaron a firmas madereras localizadas en el departamento amazónico de Pando, una zona estratégica cercana a la frontera con Brasil. Los agentes antinarcóticos irrumpieron inicialmente en las oficinas del aserradero MultiPando, ubicado en la ciudad de Cobija, para luego extender los operativos a las dependencias de la empresa Manurini Eco Import Export, en el municipio de Porvenir. El objetivo central de estos ingresos fue incautar documentación contable, registros de exportación y soportes digitales que permitan esclarecer el nexo directo de estas compañías con las organizaciones criminales detrás de los envíos.
Sofisticada ingeniería química: Droga líquida inyectada en troncos
El modus operandi utilizado por los traficantes encendió las alertas de las agencias de inteligencia debido a su alto nivel de sofisticación. Lejos de los tradicionales dobles fondos, las sustancias ilícitas eran impregnadas directamente en la estructura interna de la madera.
Mediante un complejo procedimiento químico de laboratorio, los delincuentes lograban reemplazar parte de la humedad natural del material por las sustancias líquidas, permitiendo que los tablones mantuvieran una apariencia completamente normal a simple vista y lograran burlar los controles fronterizos iniciales.
Un decomiso sin precedentes en la historia de Chile
La gigantesca incautación en territorio nacional fue el resultado de un minucioso trabajo de inteligencia y perfilamiento criminal desarrollado de manera conjunta por la Fiscalía, la Policía Marítima y el Servicio Nacional de Aduanas de Chile. Las labores de fiscalización aduanera permitieron detectar un volumen total de 1.169,1 toneladas de maderas contaminadas, distribuidas en 49 cargas diferentes (entre contenedores y cargamentos a granel) que ingresaron al país bajo la modalidad de tránsito internacional desde Bolivia.
De acuerdo con el balance entregado por el Gobierno de Chile, los cargamentos sospechosos fueron interceptados de manera estratégica en tres de los principales nodos logísticos del país: los puertos de Arica, Valparaíso y San Antonio. Los análisis químicos aplicados a las maderas arrojaron que entre un 10% y un 20% del peso de cada tablón correspondía puramente a estupefacientes, consolidando un peso neto que superó las 100 toneladas de sustancias prohibidas, tratándose principalmente de clorhidrato de cocaína y ketamina.
Si bien las investigaciones iniciales confirman que la gran mayoría de los envíos contaminados tenían como punto de origen los aserraderos del departamento de Pando, el cruce de datos de las cartas de porte y manifiestos de carga reveló que la red criminal también extendía sus operaciones de acopio y exportación a otras importantes regiones bolivianas, identificándose despachos provenientes de Santa Cruz, Cochabamba, Beni y la ciudad de El Alto.




