
Un drástico e histórico vuelco demográfico remece las proyecciones poblacionales del país. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) presentó el último Panorama demográfico en Chile, un detallado informe elaborado junto al Registro Civil y el Ministerio de Salud que confirmó que los nacimientos en el territorio nacional disminuyeron un 46,9% en los últimos 32 años.
Las estadísticas provisionales revelan que mientras en 1993 nacieron 275.916 personas, la cifra se hundió a 146.446 nacidos vivos, marcando una brecha de 129.470 partos menos. El fenómeno estructural se agudiza al constatar que la Tasa Global de Fecundidad (TGF) experimentó una caída libre del 59,4% en el mismo periodo evaluado.
MENOS DE UN HIJO POR MUJER
El comportamiento reproductivo en Chile cruzó una barrera que enciende las alarmas de los expertos en políticas públicas. Por primera vez en los registros oficiales, el indicador de fecundidad se ubicó por debajo de un hijo por mujer, promediando apenas un 0,99 de nacidos vivos, lejos del nivel de reemplazo poblacional, mientras que la edad media de la maternidad se retrasó desde los 27 a los 30 años.
El sustento del sistema de natalidad actual muestra una fuerte mutación en sus componentes de origen. Los datos del organismo estadístico demuestran que, entre 2017 y el presente periodo, la proporción de madres extranjeras aumentó 2,9 veces, escalando desde un 6,9% hasta representar un 19,7% del total nacional de los partos inscritos.
ALZA SUSTANCIAL DE MUERTES
La otra cara de la moneda la constituye el progresivo envejecimiento y el incremento sostenido de las inscripciones por fallecimientos. En 1993 las muertes alcanzaban a 76.261 personas, un panorama que cambió radicalmente al registrarse 126.428 decesos, lo que equivale a un crecimiento del 65,8% en el volumen de defunciones generales.
La nota positiva dentro de los indicadores de salud la entrega el bloque de los menores de un año. Las mediciones de la entidad estatal evidencian que la mortalidad infantil cayó un 77,1%, disminuyendo de forma sustantiva la tasa desde los 13,1 fallecidos por cada mil nacidos vivos en la década de los noventa a solo 5,8 muertes registradas.
COMUNAS EN NÚMEROS ROJOS
El desplome conjunto de estas variables empujó el crecimiento natural de la población a un límite crítico en el territorio. La tasa de incremento real, que se ubicaba en 15,3 personas por cada mil habitantes, cayó a un escuálido 0,9 por mil, representando una contracción del 94,1% en la capacidad de renovación de la sociedad chilena.
El impacto geográfico mantiene a extensas zonas del mapa civil en números rojos. El reporte de la institución técnica concluye que el 45,1% de las comunas del país presentaron crecimiento negativo, sumándose la Región de Los Ríos a las tendencias críticas previas de Valparaíso y Ñuble, teniendo el epicentro de la crisis en las zonas rezagadas de La Araucanía, Biobío y Los Lagos.




