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ACOSO LABORAL EN PERSONAL DE SALUD: LA OTRA CARA DE LA PANDEMIA

Octubre 30, 2021

Frustración, desgarro y dolor provocó la temprana partida de Florencia Elgueta Escobar (25), la joven enfermera penquista que Aparentemente le habría puesto fin a su vida el 5 de agosto del 2020. Su madre, Claudia Escobar Reyes (53) relató que su hija sufrió diversos tipos de hostigamiento laboral en la Unidad de Paciente Crítico (UCI) Covid del Hospital Clínico de Viña del Mar. A más de un año, el recinto no se ha comunicado formalmente con la familia y mucho menos ha entregado resultado de algún sumario administrativo sobre el caso. Cabe destacar que unos meses después una segunda enfermera ocupó el mismo cargo y posteriormente le puso fin a su vida producto del aparente mal ambiente laboral. Varios meses después, el 25 de junio de 2021, Fiscalía de la Región de Valparaíso, entregó la carpeta investigativa de las pericias realizadas a Florencia, pero según relata Escobar “hay cosas que no calzan y necesitan una nueva investigación”.

El artículo 2 del Código del Trabajo Chileno define el acoso laboral como “toda conducta que constituya agresión u hostigamiento reiterados, ejercida por el empleador o por uno o más trabajadores, en contra de otro u otros trabajadores, por cualquier medio, y que tenga como resultado para el o los afectados su menoscabo, maltrato o humillación, o bien que amenace o perjudique su situación laboral o sus oportunidades en el empleo.”

El caso de Florencia y los testimonios a continuación, son solo la punta de un iceberg que nadie quiere mostrar. Durante años, diversos profesionales de la salud han silenciado sus frustraciones por miedo a perder sus trabajos, situaciones que, sumado a los extenuantes turnos de 24 o 48 horas y la llegada de la pandemia, los ha hecho sacar sus emociones hacia la superficie y relatar una realidad que describen como “ya normalizada” al interior de diversos servicios y recintos de salud en Chile.

El comienzo del infierno

“Acá en Iquique es bien grande el tema, incluso hemos tenido casos de suicidio de alumnas de la universidad…nosotros en la región tenemos un solo hospital y ahí también sufrí hostigamiento por parte de una paramédico del Servicio de Cirugía, la cual me dijo ‘te quedas sola poniendo los tratamientos’. No le importó la responsabilidad de lo que eso implicaba, que yo era estudiante y me dice que ‘si tú le preguntas a alguien yo me las voy a ver contigo”. Así comenzó la pesadilla para Paula Díaz Aqueveque (27), Técnico en Enfermería de Nivel Superior (Tens) de la Región de Tarapacá, quien en ese momento solo tenía 16 años y realizaba su práctica de nivel medio. “Era el primer turno de mi vida, y me equivoqué en un tratamiento que era endovenoso y lo administré en un catéter, gracias a Dios a la paciente no le pasó nada, pero yo con miedo que no tenía que avisarle a nadie, fui y le avisé a otra paramédico. Fueron con la enfermera y ahí llegó la primera paramédico a decirme: ‘Tú no sirves para nada, ¡Cómo se te ocurre hacer eso, yo te dejé con los tratamientos!’. Creo que fue una maldad, yo tenía 16 años”. Díaz cuenta incluso que posteriormente entró a trabajar como reemplazo a Neonatología donde no la dejaban sentarse en la mesa del servicio a comer porque era nueva y no había aportado con dinero para comprar el microondas o el mueble donde comían. Tampoco pudo usar las literas, solo las camas de campaña del hospital, porque las habían comprado los trabajadores.

Estos sucesos no solo le pasan a los Técnicos en Enfermería y no son exclusivos del norte del país.  Muy parecido es lo que narra Carla Castillo Pérez (34) Enfermera, quien se desempeñó durante varios años en el Hospital de Temuco en calidad de reemplazo, “Cuando comenzó la pandemia salió una normativa que aquellos funcionarios que estaban con alguna patología de base se debían apegar al permiso especial. Entonces una profesional que tenía 63 años que se retiró por padecer factores de riesgo. Ahí yo ingresé a la Unidad de Oncología Infantil donde trabajé un año y medio en compañía de un Tens, teníamos un muy buen equipo, era un clima laboral armonioso, en reiteradas ocasiones se habló muy bien de mi trabajo porque nunca cometí un error afortunadamente, así me mantuve hasta que esta señora regresó y yo quedé cesante”.

Carla cuenta que solo alcanzó a estar 8 días si trabajo porque fue llamada de vuelta en calidad de apoyo para el mismo servicio y que se le advirtió muchas veces que trabajar con la colega era un poco difícil, algo que pudo comprobar. “Ella en innumerables oportunidades denigró mi trabajo delante de pacientes, decía que yo no le ayuda y lo peor que no me lo decía a mí, sino ante los padres y niños que se atendían, incluso una vez dijo que me odiaba y no sé si lo dijo en forma de broma…un día en específico dijo que era desagradable mi presencia en el lugar, que yo provenía de un nivel social bajo, en resumidas cuentas, me discriminó”. Ante esta situación, la profesional un día colapsó y al salir de su trabajo encaró a su colega, respondiéndole que esas aptitudes no correspondían y que el lugar donde se desempeñaba sabía la clase de persona que era. Al día siguiente Castillo fue acusa por su acción en la dirección del establecimiento, fuera de protocolo formal, para ser llamada posteriormente por su jefatura donde se le informó que solo trabajaría hasta el 31 de octubre del presente. En definitiva, se le cerraron las puertas sin derecho a réplica.

Quizás pasar algo así les suena aterrador, pero estar atravesando algo similar sin poder hacer nada sea un infierno. “Yo sufro acoso laboral constantemente en mi trabajo por parte de mi jefatura. Hice el reclamo en contraloría porque soy empleado público, pero ahí quedó, aún no hacen nada”. Es la realidad que vive el Técnico en Enfermería de Nivel Superior (Tens) Rodolfo Cuevas Troncoso (39) actualmente se desempeña en el Cesfam San Pedro de Atacama, en la comuna de Camar, Región de Atacama. Él describe que presentó una carta al director del recinto, contándole que ese mismo día fue increpado por una matrona con preguntas como: ¿Por qué estaba a esa hora en colación o ¿Cuántos años de Tens tienes? Sintiéndose amenazado. Cuevas relata haber vívido la situación en otras oportunidades con una enfermera y él recalca sufrir acoso laboral, pues ese día había salido tarde a su hora de colación tras realizar una campaña de vacunación. “Nunca tuve problemas con la comunidad e incluso hago visitas domiciliarias sin inconvenientes con el mejor aspecto profesional” finaliza.

Como si lo anterior fuera poco, también tenemos la peculiar situación de Nicole Aguilera Vargas (27), Estudiante de Enfermería y asistente de Técnico en Enfermería. “Mi testimonio es super corto, porque duré muy poco en el trabajo, pues mi salud mental estaba en riesgo, trabajé en una clínica de La Florida en el Servicio de Unidad de Paciente Crítico (UCI), al principio andaba todo bien porque recibí la inducción por parte de los técnicos, pero cuando me tocó ir sola comenzaron los problemas”. Aguilera asegura ser contratada como Asistente de Enfermería, por ser estudiante de 4to año de Enfermería, pero que al interior del recinto tenía que ejecutar labores de Tens. “El maltrato siempre fue por parte de las enfermeras, gritándome porque no sabía hacer mi trabajo y yo llevaba tres días de inducción, cero paciencias, e incluso me decían que si tú haces algo mal te vas a hacer famosa por provocarle algo malo al paciente. Me retaban por hacer lento las camas, pero los Tens tienen esa técnica y yo me demoraba”.

Claudia Escobar Reyes cuenta que su hija recibió la oferta laboral, tuvo la entrevista, y al cumplir los 23 años viajó junto a ella hasta Viña del Mar para acompañarla. “Ella entró en noviembre del 2018 e inmediatamente notó un ambiente malo, me acuerdo de su carita cuando llegaba de los turnos con dolor de cabeza, contenida con ganas de llorar, porque las colegas eran complicadas”. Escobar recuerda que “la Fló” -como ella le decía- siempre entregaba el turno paciente por paciente y cuando llegaba a la casa comenzaba a sonar el Whatsapp, respondía paciente y pasaba como una hora más del turno respondiendo mensajes y agrega: “Florencia nunca normalizó las faltas de respeto y ella sintió que Mariola Martinez no respetaba mucho las entregas de turno, era mal educada, ella, junto a la Gerenta de Procesos Clínicos Yessica Berrios aún siguen trabajando ahí (…) Ella me contaba todo, pero la Fló nunca se proyectó a largo plazo porque ese hospital es siniestro”. Florencia Elgueta Escobar prestó sus servicios en el Hospital Clínico de Viña del Mar hasta el día de su fallecimiento. Mientras tanto, la investigación que fue comunicada por la institución el 13 de mayo de este año -a nueve meses de lo ocurrido- no ha entregado avances a la fecha.

Las demandas y el futuro

El Código del Trabajo en su artículo 2 -descrito además en el sitio web de la Inspección del Trabajo Chile- considera que hay acoso laboral cuando se presentan algunas de estas características que sirven para identificarlo: La conducta es selectiva, se orienta específicamente a uno o más trabajadores, la acción es silenciosa, busca pasar inadvertida, su objetivo es desgastar a la víctima y el hostigamiento es reiterado en el tiempo afectando la dignidad de las personas. Desde acá, Claudia Escobar Reyes informa que su caso ya está en manos de un estudio jurídico de Concepción y que dentro de dos semanas (desde el momento de esta entrevista) van a presentar la demanda correspondiente, idealmente con medios de comunicación. “Hay que hacer las cosas bien, hay que cubrir todas las áreas”, nada me devolverá a la Fló, ningún fallo, pero creo que me va a quitar un poco la mochila. Me da rabia la gente que le hizo daño y la que lo permitió, están como si nada”. Sobre si ha tenido ayuda por parte del Gobierno responde molesta: “He intentado comunicarme con la primera dama y me respondió la asesora, también intenté comunicarme con Mónica Zalaquett del Ministerio de la Mujer y me llama el abogado, para darme un discurso y yo le dije ‘con quien crees que estás hablando, yo necesito que la ministra dé la cara”. Escobar finaliza contando que la asesora de Cecilia Morel le pidió enviar un documento con todos los detalles del caso por escrito y que ellos lo remitirán al Ministerio de Salud (Minsal), porque ellos son los que analizan estos temas. “Finalmente le redacté un correo como ella quería y ya van más de siete días sin respuesta, todos los ministerios son inoperantes”. Finaliza. Consultamos al respecto a la asesora de la Subsecretaria de Salud Paula Daza Narbona, pero no obtuvimos respuesta. El 16 de junio de este año, la diputada Marcela Sandoval Osorio ofició al presidente de la Cámara de Diputados y Diputadas, Diego Paulsen Kehr, solicitando que la directora de la Dirección del Trabajo se refiera sobre los dos casos de suicidio en el Hospital Clínico de Viña del Mar.

Paula Díaz Aqueveque luego de sentirse discriminada en el Hospital Regional de Iquique, comenzó sus labores como Tens en un laboratorio exclusivo de la comuna donde se desempeñó durante tres años. Recuerda que el trato entre paramédicos era de excesiva confianza y vivió acoso sexual. “En este laboratorio se tenía que trabajar rápido, la que era lenta, era como la marginada, había extrema confianza, hasta se agarraban el trasero, yo empecé con crisis de pánico, pero finalmente demandé a la empresa, nos fuimos a juicio”. Castillo fue despedida del recinto y complementa: “Esto está normalizado en los recintos de salud, puede venir cualquiera y tratarte mal, yo gané mi demanda, pero aquí en Iquique está eso que a los nuevos siempre hay que hacerlos pasar mal para que estén apretados si los pacientes los tratan mal más adelante”. Actualmente Paula ya no trabaja en el área de la salud y se dedica a la administración.

En cuanto a Carla Castillo Pérez, tras solicitar la renuncia voluntaria el 8 de octubre al Hospital Regional de Temuco y colocar su demanda en Contraloría y de manera interna en el recinto se ha dedicado a descansar. “Quiero sanar bien emocionalmente y luego buscar trabajo, claramente ahí no”, asegura la profesional.

Rodolfo Cuevas Troncoso, en tanto, recibió una respuesta por parte de la Contraloría General de la República ante su demanda realizada el 10 de septiembre del presente. El documento fue remitido a la Municipalidad de San Pedro de Atacama para realizar los análisis correspondientes. Esto significa que es pertinente realizar la indagación a nivel comunal. Sin embargo, Cuevas advierte: “Aún no tengo respuesta”. En cuanto a Nicole Aguilera finalmente le informó a su jefa otras situaciones en sus últimos días de turno en el recinto capitalino y ella le respondió que “en todos los trabajos iba a encontrar gente así”. Actualmente dejó de trabajar, pero declara. “No me arrepiento de haber estudiado Enfermería, amo mi carrera y creo que puedo hacer el cambio”.

Mientras algunas de estas historias transcurrieron, la carpeta investigativa de Florencia Elgueta llegó a manos de su madre Claudia Escobar, quien inició sus propias averiguaciones para analizar el documento. contactar a la reconocida Tanatóloga y Médico Forense Carmen Cerda Aguilera, la cual revisó el archivo e indicó que a la joven nunca se le realizó la autopsia de rigor. Además, el informe tiene como fecha abril de este año, por lo que se ya se desprenden ciertas irregularidades. Finalmente Escobar declara resiliente: “Yo no puedo dormir desde que la Fló partió, ella es hija única, era como nuestra vida, ella partió el 6 de agosto que la encontraron sin vida, son 14 meses tratando de armarnos una vida nosotros (…) No dejo de buscar información para tener más herramientas y salir adelante. El duelo de un hijo es el más fuerte. Con mucho respeto lo digo, hay mamás que tienen otros hijos y tienen como levantarse, donde aferrarse, yo no”.

La salud mental y el acoso laboral

Respecto del acoso laboral, el Psicólogo Clínico Jorge Callejas Shields señala que es un hecho que “lamentablemente no se fiscaliza en Chille” y genera muchos trastornos en las personas y afecta la autoestima, esto debido a que, en las empresas privadas o estatales, de salud o educacionales, no está lo que es el “apreciar” el dar “el refuerzo positivo”. El profesional también describe que después de la pandemia muchas empresas se aprovecharon del pánico de esta supuesta incertidumbre laboral y de cierta manera se comenzó a molestar a las personas con más horas extras en horarios post-oficina. “El liderazgo en Chile yo creo que es un déficit bastante grande, creo que si bien por muchos cursos que hagan poco lo ocupan y como psicólogo clínico me toca atender pacientes muy molestos con las horas extras que les piden sin pagárselas, los hostigamientos, mails los fines de semana y en distintas organizaciones. Atiendo enfermeras, educadoras de párvulos. ingenieros industriales, físicos, comerciales, un sinfín de rubros que se aprovecharon de este ‘asegura tu pega que no sabemos lo que va a pasar’, finaliza”. Desde un punto de vista más personal, Callejas relata que tanto él como su esposa sufrieron acoso sexual y laboral respectivamente cuando ambos se desempeñaban en instituciones públicas y destaca: “Si esto pasa en organizaciones estatales, imagínate lo que pasa en las empresas privadas (…) entonces aquí hay que buscar denunciar cada vez más y si se trata de acoso sexual con mayor razón”. Finalmente, el psicólogo concluye en la necesidad de un ente fiscalizador superior a la Comisión de Medicina Preventiva e Invalidez (Compin) o la Inspección del Trabajo porque están “reventadas”.

Reportaje: Nayadet Oyarzún Díaz.

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